Honeypot

Resulta que yo le digo: “A ver, che, escúchame. Pero, ¿Por qué tengo que estar despierto esperando? No… ¿no se puede automatizar de alguna manera?”.

Y el viejo me salta: “No, Pablo, vos no entendé. A ver… Una vez que se conecta el el bicho este y se copia, hay que desenchufarlo físicamente de internet y apagar todo, porque si vos lo dejás se va a dar cuenta de todo y se va a autoborrar y fue.

Nosotros el mensaje lo dejamos en el foro ese donde van todos estos a a chatear… qué sé yo, ¿hace dos horas, ponéle? Faltan tipo 5 horas hasta que digan: ‘Ah, mirá, acá en esta IP hay una placas de video y el hardware listo para que nos instalemos y los terabytes y que sé cuánto’. De verdad, en cualquier momento van a aparecer y vamos a ver en el SharkWire que están copiando… ¿Cuánto era que había dicho el chino? ¿Un tera más o menos? Bueno, una vez que se copia eso, cortamos y listo; si no, va a encontrar que todo es trucho… ya nos dijo cómo era”.

Después de un rato me fijo y le digo: che boludo, ahí me parece que está… ¡Mirá, mirá, mirá! Mirá los logs, mirá.

“Sí, eh… debe ser esto. Ta’… se conectó de una IP rarísima. A ver si podés ver de dónde es esta IP. Sí, sí, sí, es de donde decía el chino. Está transfiriendo…

Mirá, la cosa es así: cuando termina de pasar el archivo ese grande, un tera masomeno, ahí nomás desenchufás el cable, ¿entendés? El Wi-Fi ya está cortado. Pero después, ademèas apagas enseguida, porque si llega a tener un script o algo que si falla el arranque se borra, lo ejecuta, ¿entendé?”

Le pregunto, viste: Y bueno, pero el otro chabon cuando se lo llevemos, ¿qué va a hacer?
“Ah, problema de ellos. A nosotros crypto, ellos disco y ¡a la mierda!”

Cuando terminó el asunto, saqué el disco y lo metí en una bolsa para disimular. Ahí salimos a la calle y vamos para el supermercado chino. Mientras íbamos caminando le digo, che, pero… esto que está acá es un modelo frontera… Esto sale unos cuantos palos verdes, no me jodás. Y estamos acá por la calle como si nada.

“Así son estas cosas, ¿no entendés? O sea, se puede hacer acá porque no estamos ni en Europa, no estamos en Rusia, no estamos en Estados Unidos… acá a nadie le importa nada. El chino se encarga de todo, vos no te preocupés eh; se lo dejamos. Vos tenés el celular con la wallet, pa-pá, pa-pá, pa-pá, ¡listo! Nosotros tranqui. Después la plata, ya sabés, cuando se puede, se gasta, pero… tranca”

Llegamos y el chino nos tira: “¿Qué hacés, guacho?”

Acá está, loco. Está todo lo que dijimos. “¿Seguro, no?”, y nosotros: Sí, sí.

Ahí el chino entra a la computadora y dice: “Mirá, te mando ahí crito” Y mientras está en eso, deja apoyada la bolsa con el disco arriba del mostrador.

De la nada aparece un motochorro y grita: “¡Eh, loco, loco! ¡Dale, chino, dale, abrí, dame toda la plata!”. El chino salta: “No, no, no, pará, pará, pará, pará…”.

Y yo como un boludo, en vez de quedarme quieto, estiro la mano y agarro la manija de la bolsa. El chorro se asusta, “¿Qué hace, qué hace, qué hace?” y paaa, pega un tiro. Tiro de la manija de la bolsa, sale volando y sale volando el disco directo a un estante lleno de frascos de miel. Tira un par de frascos, cae al piso y… pum, se suelta el estante y se cae todo a la mierda. Queda hecho un desastre absoluto, con el disco tapado en miel y vidrios rotos.

El chino, todo pancho, le da lo que tenía de billetes al chorro y se las pica. Mira todo ese enchastre en el piso, dice “Cancelado crito”.

En fin… acá tenés el disco, fijate si podés rescatar algo…